INFORME TECNICO CSIC "Prestige"

Número 09

 

TITULO: Bio-remediación: aproximaciones biológicas para acelerar la regeneración de las zonas contaminadas por el derrame de crudo del Prestige en las costas de Galicia 1

 

 

Derrames de petróleo

Un derrame de crudo de petróleo es uno de los desastres más serios que pueden ocurrir en los ambientes marinos. Tras el derrame, la fracción más ligera se evapora, mientras que las fracciones más pesadas se eliminan lentamente mediante procesos de fotooxidación y biodegradación. El petróleo es una mezcla muy compleja que contiene cientos de compuestos que se clasifican en cuatro grupos: saturados, aromáticos, resinas y asfáltenos. Los aromáticos típicos son benceno, naftaleno, y fenantrenos y sus derivados alquílicos. Los microorganismos, en especial las bacterias, juegan un papel muy importante en la biodegradación de estos productos. Sin embargo, el crecimiento de las bacterias degradadoras de crudo en el mar se encuentra limitado por los requerimientos nutricionales, y en distintos derrames se ha puesto de manifiesto que la adición de nitrógeno y fósforo aumenta la biodegradación de los productos del crudo en el mar. Por tanto, con los tratamientos adecuados la microbiología ofrece una serie de herramientas que ayudan a paliar los efectos del derrame y acelerar la regeneración de las zonas costeras.

La regeneración de zonas contaminadas por petróleo tiene dos etapas bien diferenciadas. La primera es la eliminación por métodos mecánicos de los productos del derrame. (Esta es la etapa en la que actualmente se encuentra el problema en Galicia). La segunda etapa requiere limpiar zonas en las que los métodos mecánicos no son eficaces y requiere de métodos químicos o biológicos. Las soluciones biológicas son efectivas y permiten la restauración del entorno y la reactivación de las actividades propias de la zona.

 

Experiencias previas al Prestige

Las informaciones disponibles indican que el fuel derramado por el Prestige es una variante “pesada”, formada principalmente por hidrocarburos de alto peso molecular con un porcentaje elevado de compuestos aromáticos, y con bastante azufre. Existe información respecto a la capacidad de diversos microorganismos para convertir este tipo de fracciones de petróleo en CO2 y H2O. Estos microorganismos son ubicuos en ambientes marinos y se han descritos más de veinte géneros de estas bacterias que degradan estos hidrocarburos en muchos casos actuando sinérgicamente. En otros derrames de petróleo, por ej. en el accidente del petrolero Exxon Valdez en las costas de Alaska en 1989, se comprobó que el número de los microorganismos degradadores de hidrocarburos aumentó entre 1.000 y 10.000 veces en las zonas contaminadas tras suministrar el “fertilizante” que permitió su desarrollo. Este crecimiento fue acompañado de la degradación de muchos (aunque no todos) de los hidrocarburos presentes, y estuvo facilitado por el hecho de que la mayoría de estos microorganismos producían distintos tipos de detergentes naturales (biosurfactantes) que ayudaron a solubilizar el petróleo. Existen numerosas pruebas experimentales que demuestran que la adición de estos nutrientes es más efectiva cuando se proveen en forma de mezclas oleofílicas que se dispersan en el petróleo eficientemente. En el derrame del Exxon Valdez se utilizaron con éxito productos disponibles en el mercado (Inipol y Customblen). También es importante proveer hierro, ya que muchas de las proteínas implicadas en la biooxidación de los hidrocarburos utilizan hierro como cofactor. El resultado final es que se favorece mucho el crecimiento de microorganismos autóctonos capaces de degradar los hidrocarburos del petróleo. Es importante destacar que este método, que es sencillo y ha demostrado ser eficiente, no requiere el añadir microorganismos degradadores de hidrocarburos obtenidos en el laboratorio o en otro lugar. La adición de microorganismos exógenos no suele dar buenos resultados porque éstos no suelen ser competitivos. También se desaconseja el uso de disolventes orgánicos para disolver el petróleo.

 

Otro factor importante es la disponibilidad de oxígeno. La biodegradación de petróleo es más rápida en ambientes con oxígeno, pero es extremadamente lenta en zonas en las que el oxígeno escasea, como por ejemplo en fondos marinos. Esto se debe a que, aunque existen microorganismos capaces de degradar hidrocarburos en ausencia de oxígeno, el proceso es menos eficiente y el crecimiento bastante más lento que el de los microorganismos que usan oxígeno. Los datos disponibles indican que la adición de fósforo, nitrógeno y hierro acelera la regeneración de las zonas contaminadas por petróleo entre tres y cinco veces.

 

El caso del Prestige

Dada la magnitud del derrame del Prestige la restauración de la zona llevará años, aunque el tiempo necesario para esa restauración no es fácil de estimar. La zona afectada por el Prestige no sólo tiene un alto valor ecológico, sino que es una de las zonas pesqueras más importantes de nuestro país. Los microbios autóctonos de la Rías jugarán un papel importante en la restauración, aunque su eficacia a determinar y potenciar, debe ser evaluada para ayudarles a llevar a cabo su labor.

De cualquier modo es importante subrayar que la bio-remediación puede y debe jugar su papel en el marco de las iniciativas de restauración y que no puede sustituir las operaciones de limpieza primaria, que en su grana mayoría son mecánicas y van asociadas a la eliminación del máximo de vertidos en las primeras fases.